El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva , ha obtenido una victoria histórica. En la segunda vuelta electoral, celebrada el 25 de octubre de 2026, el exsindicalista de izquierda superó por 3,5 puntos porcentuales a Flávio Bolsonaro, quien había ganado la primera vuelta a principios de octubre. ¡Un vuelco sin precedentes en la historia de Brasil!
Bolsonaro ya ha anunciado que impugnará judicialmente las elecciones. Al igual que su padre, Jair Messias Bolsonaro, quien en 2022 no aceptó su derrota frente a Lula, el dirigente de la derecha populista demuestra que no sabe perder.
"Me resulta imposible reconocer estas elecciones", declaró Bolsonaro tras conocer los resultados. "Lo que ha ocurrido hoy es inaceptable".
El político, de 45 años, criticó la decisión de último momento del juez del Supremo Tribunal Federal, Cristiano Zanin, de extender dos horas el horario de votación en todo el país. En lugar de cerrar a las 17 horas, los centros permanecieron abiertos hasta las 19.
La orden judicial llegó a muchos locales electorales cuando ya había comenzado el escrutinio. "Nunca sabré cuántos votos más podría haber obtenido en las regiones donde los centros de votación no volvieron a abrir", sostuvo Bolsonaro. El candidato ya ha anunciado que va a solicitar la anulación de los comicios.
Sin embargo, lo que Bolsonaro omitió mencionar es que tanto Lula como él solicitaron el domingo por la tarde una extensión del horario de votación.
Las fuertes lluvias en el sur y el sudeste del país dificultaron el desarrollo de la jornada. Bolsonaro pidió prolongar la votación en esas regiones, donde tradicionalmente obtiene sus mejores resultados.
Lula, por su parte, justificó su solicitud argumentando que alcaldes aliados de Bolsonaro habían saboteado el transporte público, especialmente en las grandes ciudades de São Paulo y Salvador, dos bastiones electorales de Lula. Como parte de la flota de autobuses permaneció en las terminales debido a este supuesto sabotaje, muchos votantes no pudieron llegar a los centros de votación.
El caos en el que terminaron sumidas las elecciones también fue responsabilidad del Tribunal Superior Electoral y del Supremo Tribunal Federal.
El presidente del Tribunal Electoral, Kassio Nunes Marques, quien anteriormente se había destacado por adoptar decisiones favorables a Bolsonaro, dejó sin respuesta las solicitudes de ampliación del horario de votación. Los seguidores de Lula creen que su intención era perjudicar al presidente.
Pero el Supremo Tribunal Federal también dejó pasar varias horas antes de que el juez Zanin ordenara finalmente la extensión del horario, poco antes de las 17.
Bolsonaro acusa a Zanin, nombrado por Lula, de haber manipulado las elecciones en beneficio del presidente. Lo cierto es que resulta incomprensible que el Supremo Tribunal Federal haya actuado tan sobre la hora.
El presidente del Tribunal Electoral, Nunes Marques, dijo el domingo a última hora de la noche que las elecciones se habían desarrollado correctamente, a pesar de la extensión del horario decidida a último momento. Según expertos, esta declaración de Nunes Marques debilita los argumentos de Bolsonaro para solicitar la anulación de los comicios.
No está claro si los millones de seguidores de Bolsonaro aceptarán el resultado electoral. Es probable que Bolsonaro intente movilizarlos ahora a través de las redes sociales.
Existe el riesgo de que se produzcan bloqueos de rutas y disturbios similares a los registrados hace cuatro años, después de la victoria de Lula sobre Bolsonaro padre.
En aquel momento, el entonces presidente, Jair Messias Bolsonaro, organizó una conspiración para impedir el traspaso del poder al vencedor de las elecciones, Lula.
Por ese intento de golpe de Estado fue juzgado y cumple actualmente una condena de 27 años de prisión.
Durante la campaña electoral, su hijo Flávio anunció que impulsaría un juicio político contra el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, quien condenó a su padre.
Todavía podría conseguirlo. En el Congreso, los partidos del sector bolsonarista se encuentran apenas por debajo de la mayoría necesaria para iniciar un juicio político. Se perfila así una lucha de poder entre el tribunal y el Congreso.
Por su parte, Lula deberá intentar atraer a diputados y senadores del sector bolsonarista. De lo contrario, no podrá gobernar frente a una mayoría de derecha en el Congreso, que además cuenta con los votos suficientes para modificar la Constitución.
No solo existe el riesgo de que el Congreso rechace los vetos presidenciales de Lula, sino que también podría intentar someterlo a un juicio político. El veterano político corre el riesgo de convertirse en un presidente sin poder efectivo.
Todavía no está claro hasta qué punto Flávio Bolsonaro podrá liderar la oposición a Lula. Actualmente salen a la luz cada vez más detalles sobre su implicación en escándalos de corrupción y sus vínculos con empresarios de dudosa reputación. Además, ahora ha perdido su inmunidad parlamentaria.
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Fuente: Deutsche Welle
Fuente: lavoz
