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El Gobierno ha elevado el salario mínimo interprofesional (SMI) a 1.221 euros al mes en 14 pagas, una cuantía que ha anunciado que no tendrá que asumir el pago de IRPF. No obstante, la fórmula elegida por el Ministerio de Hacienda implica que cada mes se retendrá una parte de la nómina de los trabajadores que tienen este salario y que solo recuperarán si presentan la declaración de la Renta, a lo que no están obligados con este nivel salarial.

Como ya sucedió en 2025, el Ministerio de Hacienda se ha decantado por crear una deducción que permita que estos trabajadores recuperen lo aportado a lo largo del año al presentar la Renta, en lugar de igualar el mínimo exento de pagar IRPF al nuevo SMI, como había ocurrido hasta 2024. La deducción asciende a 590,89 euros (más que lo retenido según la calculadora de la Agencia Tributaria) para cubrir lo que tendría que aportar el empleado por el tipo autonómico y el estatal del IRPF.

La economista del CGE explica que si bien existe un límite del 43% para la retención, al presentar la declaración de la Renta se le aplica la tarifa del impuesto al salario y en base a eso se obtiene la cuota. En este sentido, Jurado expone que la cuantía de la deducción es la cifra que se obtiene al multiplicar por dos la cuota estatal, por lo que roza los 591 euros, frente a los 523 que se retendrían en la práctica mes a mes.

Además, el Gobierno ha previsto una reducción progresiva de este beneficio fiscal, de forma que favorecerá a todos los salarios inferiores a los 20.048,5 euros anuales. "Volvemos a provocar una bajada fiscal de hasta 591 euros a personas cuyo salario esté por debajo de 20.000 euros brutos" destacó la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, en rueda de prensa. El fin es atenuar el impacto del "salto" o la "joroba" de este impuesto, por los que los salarios que se sitúan inmediatamente por encima del salario mínimo soportan tipos marginales muy altos.

Esta fórmula ha sido puesta en cuestión tanto por los técnicos de Hacienda, que se muestran más favorables a que se ajuste el mínimo exento de tributar al nuevo SMI como por los agentes sociales, que demandan que el Gobierno dé una solución definitiva a esta cuestión, con una reforma del IRPF que evite que se apliquen tipos muy elevados a salarios bajos y no requiera de ajustes anuales para evitar que se retenga a los trabajadores que tienen el salario más bajo.

En el diálogo social también se ha alcanzado un consenso sobre que no se puede librar permanentemente a los trabajadores con el sueldo más bajo de abonar IRPF, dado que este grupo cada vez es más mayoritario. En su lugar, creen que se debería aplicar una tarifa acorde a su nivel de ingresos, algo que se abordaría en la reforma del impuesto que demandan desde hace años. La patronal considera que no es coherente que un salario que hasta ahora sí tributaba deje de hacerlo y los sindicatos, cuestionan que el sector público "bonifique" la subida del SMI con la pérdida de recaudación que supone la deducción aprobada.

El Gobierno reflejó en un gráfico presentado tras el Consejo de Ministros cómo ha cambiado el tratamiento fiscal de estos 17.094 euros, a los que ahora se llevado el SMI. La titular de Hacienda acompañó su intervención con una infografía en la que se reflejaba que en 2012 se aplicaba un tipo impositivo a este sueldo del 11,9%, que en 2019 se redujo al 8,1% y que en 2024, al aumentar el mínimo exento se quedó en un 3,5%. El Ejecutivo defendió que este año se aplicaría un tipo de 0, si bien, esto solo será así si presentan la declaración de la Renta.

Según un informe elaborado por el gabinete de estudios de CCOO, la subida del SMI afectará a un 9% de la población asalariada, sobre todo a mujeres con más de 35 años y que tienen un contrato indefinido, que trabajan en el sector servicios (comercio u hostelería) y que residen en Canarias, Extremadura, Murcia o Andalucía. Los expertos confían en que la información llegue a estos trabajadores y acaben por presentar la Renta, pero, todavía no se conoce el resultado del primer año para el que se aprobó la deducción, ya que la campaña de 2025 aún no ha empezado.

Fuente: El Economista

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