Prácticamente una de cada dos empresas activas en la Comunidad Valenciana pertenecen a un único propietario que además es el administrador único, en concreto el 47,7% de las compañías de toda la autonomía según el último informe del Observatorio sobre Gobierno, Estrategia y Competitividad de las Empresas (GECE).
Pese a que esta es la fórmula de propiedad y gobernanza que predomina en el grueso de las empresas valencianas, según destaca el estudio las compañías con esa fórmula apenas aportan un 16,8% al PIB regional. Un modelo de empresas que califica de "fuertemente personalistas".
Otro 39,7% de las empresas de la región están controladas mayoritariamente por una familia, pero no está concentrada en una única persona ni el accionariado ni el gobierno corporativo. Este grupo por su parte genera el 61,2% de la riqueza de la región, según los resultados.
El otro 12,6% de las empresas de la autonomía no se considera familiar, ya que la gestión está en manos de personas sin relación familiar con los accionistas o los inversores. Pese a su menor número, su peso en el PIB proporcionalmente es mayor, al alcanzar el 22%, lógicamente por el mayor tamaño medio de estas empresas.
El estudio, presentado por el director del Observatorio GECE e investigador del Ivie, Alejandro Escribá, apunta que hay mayores porcentajes de empresas de alta competitividad en las compañías con control familiar en el gobierno corporativo, pero con estructuras de propiedad más diversificadas.
En concreto, las empresas familiares cuyo accionista principal controla solo entre el 25% y el 49% del capital, y que comparte tanto la propiedad como los órganos de gobierno con otras personas, son las que alcanzan el mejor desempeño relativo, ya que suman un 62,7% de empresas de competitividad alta y media alta. Sin embargo, solo el 47,2% de las empresas que concentran la propiedad y el gobierno en una única persona está en el grupo de las altamente competitivas.
"El estudio permite afirmar que la fórmula más eficiente en la economía valenciana no es ni la empresa familiar personalista (controlada y dirigida por una única persona), ni la empresa con un gobierno corporativo desvinculado de la propiedad, sino aquellas configuraciones que combinan la fortaleza y compromiso de la propiedad familiar con la diversidad de perspectivas que aporta una propiedad compartida, y una gestión profesional", recogen las conclusiones.
Fuente: El Economista
