España tiene un extraño problema de falta de mano de obra: en un país con 2,4 millones de parados, el 48% de las empresas denuncian dificultades para encontrar trabajadores. Una de las claves que explica este fenómeno inusual, que afecta a todos los sectores, puede estar en que el sector público está "absorbiendo" más de un tercio de la demanda de empleo. Y, además, lo hace sin seguir las "reglas" que marca la reforma laboral. Según los datos de Eurostat, alcanza al 36% de los puestos por cubrir, un porcentaje que en toda la UE solo se ve superado por Eslovaquia.
Los puestos de trabajo que quedan "desiertos" se han incrementado notablemente en los últimos años y siguen un 50% por encima de los niveles previos a la pandemia, una evolución que confirman tanto los estudios de los portales de empleo como las estadísticas del INE y Eurostat. Este último organismo las cifra en 145.571 a cierre de 2025. Sin embargo, en términos de tasa de vacantes (porcentaje que suponen los puestos por cubrir sobre el total del empleo existente), apenas llega al 0,8%, la cifra más baja de la zona euro.
Una contradicción que quizá puede entenderse mejor si tenemos en cuenta el desproporcionado peso del sector público en esas vacantes, que supera con creces a la mayoría de las economías europeas. Hablamos de cerca de 54.000 vacantes, un dato que no incluye a trabajadores sanitarios o de la educación, solo a funcionarios y otros trabajadores de las administraciones (incluyendo, eso sí, cuerpos policiales y militares). Solo tres países alcanzan niveles superiores al 30%: la mencionada Eslovaquia, con un 37%, e Irlanda, con un 30%. La tasa de vacantes para el sector público es del 3,6%, 4,5 veces superior a la general.
El porcentaje de vacantes que se dirigen al sector público no se corresponde con su peso en el mercado laboral: suma el 6,4% del total de la ocupación, por debajo del 7% para la media de los Veintisiete o el 7,5% de Alemania o el "récord" del 9,5% en Bélgica. Pero todos ellos registran una tasa de vacantes de empleo de las administraciones públicas muy inferior. En Eslovaquia llegan al 8,2% y en Irlanda, al 5,3%.
Los datos de vacantes de Eurostat, que parten de la Encuesta Trimestral de Costes Laborales, han sido objeto de debate en los últimos años porque arrojan cifras que no parecen compatibles con la evolución real del empleo en España. La media de 150.000 vacantes de los últimos trimestres parece muy reducida en comparación con las cifras que arrojan portales de empleo y otras fuentes. También hay que recordar que en España se firman 1,5 millones de contratos cada mes.
La tasa de vacantes, del 0,8%, parece también muy reducida cuando el mercado laboral español crece a un ritmo de más de 600.000 ocupados al año, muy superior al de países como Alemania que, pese al enfriamiento de la economía, aún anota una ratio de puestos por cubrir del 2,4%, lo que equivale a 1,03 millones de vacantes. Aun así, se considera un indicador claro del aumento de la "tensión" entre oferta y demanda de un mercado laboral como el nuestro, con una elevada volatilidad que sigue superando la del resto de la UE a pesar de que la última reforma laboral elevó la contratación indefinida.
Precisamente, uno de los lastres para la estabilidad del empleo es el sector público, que se vio excluido de la norma pactada por el Gobierno y los interlocutores sociales. Su tasa de temporalidad es del 26,8% a cierre de 2025, frente al 12,4% del sector privado. Esta rotación explica su peso en las vacantes: muchas corresponden a empleos temporales.
La serie histórica de Eurostat comparable se remonta a 2010, cuando nuestro país afrontaba lo peor de la crisis financiera. Sorprende que entonces se batió un récord histórico de vacantes, de las que más de la mitad correspondían al sector público. Algo extraño porque en esa época el Gobierno empezó a recortar la oferta pública de empleo estatal, tras el fallido plan E. Pero en ese momento las administraciones territoriales cogieron el testigo, sobredimensionando sus contrataciones.
A partir de 2012, los ajustes presupuestarios cada vez más duros ante la crisis de deuda provocaron una contracción en el empleo público y, por tanto, en las vacantes. Las ofertas de trabajo de las administraciones registran un mínimo entre 2013 y 2014, para subir con lentitud en los años siguientes. Esto cambia con la llegada al poder de Pedro Sánchez. La pandemia y la inyección de fondos europeos disparan las ofertas de empleo público un 140% respecto a los niveles del tercer trimestre de 2018, cuando el líder socialista llega a La Moncloa. En ese tiempo, las vacantes en el sector privado solo han crecido un 24%.
Este profundo desencaje no se produce solo por las ofertas públicas de empleo, ligadas a la sustitución de unas plantillas envejecidas en las administraciones. También deriva de muchos puestos ligados a puestos temporales en comunidades autónomas y ayuntamientos, algo que explica que pese a la creación de empleo público no se haya reducido la precariedad, lo que permite el abuso de los puestos interinos.
A falta de una mejora de las estadísticas para analizar el problema de la falta de mano de obra, todo apunta a que una de las claves de las tensiones en la falta de mano de obra: muchas empresas se encuentran con que sus 'competidores' en la batalla por captar talento no siguen las mismas reglas del juego que se les imponen a ellos, sobre todo en lo que se refiere a la calidad de los puestos de trabajo.
Fuente: El Economista
